Las lineas guias de la intervencion AIPD

LAS LINEAS GUIAS DE LA INTERVENCION AIPD

1. Ayudar a entender que ha sucedido.
A veces la imaginación es peor que la realidad. Existen aún problemas con la forma en la que los médicos comunican el diagnóstico del síndrome de Down a los padres después del nacimiento y a menudo no ayudan a entender quién es ese niño diferente a aquél esperado, sino solo lo que no es.

2. Reconocer al niño más allá de la discapacidad y respetarlo en su globalidad.
Puede existir el riesgo de leer cada comportamiento y cada dificultad solo en clave Down y de no lograr conocer realmente al niño que se tiene delante.

3. Aprender a observar su crecimiento, tener confianza en el niño y potenciar sus capacidades.
En ese sentido le damos mucha importancia al desarrollo de la autonomía donde las personas con síndrome de Down tienen la posibilidad de alcanzar niveles óptimos. Generalmente, les pedimos a los padres que asuman un papel de padres atentos y protagonistas y no de terapistas o maestros ofreciéndole al hijo estímulos adecuados, ni demasiados ni pocos.

4. Orientarse sobre las variadas propuestas.
Sobre todo en los primeros años los padres están confundidos entre las diferentes voces que se escuchan de centro y terapias y tienen necesidad de informaciones adecuadas.

5. Promover controles de salud.
Sabemos que los niños con síndrome de Down tienen mayor riesgo de salud con respecto a otros niños y una oportuna práctica de medicina preventiva puede impedir que se sobrepongan discapacidades añadidas.

6. Conocer y utilizar las estructuras públicas.
El derecho a la salud, a la instrucción, a la asistencia, al trabajo debe encontrar respuesta en las estructuras públicas y hay que ayudar a las familias a utilizar correctamente los servicios.

7. Conocer y hacer valer los propios derechos.
Hacer que las familias sean capaces de conocer las leyes y los procedimientos para volver los propios derechos exigibles, también quiere decir volver a los padres más capaces de actuar e interactuar con las instituciones.

8. Estimular la inserción escolar, laboral y social sosteniendo el principio de inclusión.

9. Apoyar en los momentos de crisis.
Existen momentos comunes (el nacimiento, el inicio de la escuela, el final de la escuela obligatoria, etc.) e individuales en los que es útil activar intervenciones específicas, incluso utilizando el apoyo recíproco entre padres.

10. Reconocer la diversidad de cada historia.
Respetar y sostener las necesidades de asistencia de las personas en condiciones de mayor gravedad, individuando respuestas adecuadas y promoviendo la calidad de su vida.

11. Promover el protagonismo y la autonomía de las personas con síndrome de Down y de sus familias.
La elección del tipo de servicio, el modo de disfrute de estas reconocen y promueven en hijos y padres un papel activo y no de simples usuarios.

12. Acompañar el convertirse en adultos de las personas con síndrome de Down.
De frente al aumento de la población adulta es necesario individuar y dar espacio a la expresión de nuevas necesidades y estimular la realización de respuestas adecuadas a estos en el plano de derechos y de servicios.

13. Estimular el crecimiento de toda la sociedad hacia la acogida y la valorización de las personas con síndrome de Down.
Es necesario promover la solidaridad hacia cada situación de diversidad y al mismo tiempo permitirle a todos crecer en la reciprocidad.

14. Sostener el estudio y la investigación.